Hoy me estreno con los relatos en el blog, a ver que os parece. No os preocupeis si es muy raro. Es que soy yo, que soy muy raro xDD jajaja En fin...

CAÍDO DEL CIELO

Caminar por las estrellas nunca fue fácil. Mantener el equilibrio entre las luces de la esperanza que adornan el cielo nocturno siempre fue un camino guiado por la luna. Pero ayer la luna se escondió entre las nubes, tropecé y caí a la tierra.

Nunca había estado ahí. Estaba en medio de un campo abierto, por primera vez sentí el frío de la brisa nocturna, como un mágico y gélido halo que recorría mi cuerpo. Mis piernas fallaron al intentar caminar por el campo, no lograba dar dos pasos sin caer de rodillas en el duro suelo.

Miré al cielo confuso, el que había sido siempre mi hogar me había fallado, ¿por qué la madre luna me la había jugado y había decidido que yo no siguiera allí arriba? El manto de estrellas parecía sonreirme burlonamente mientras que tras las nubes se adivinaba el miedo de la luna a que yo la viera desde abajo, traicionera.

Lloré desconsoladamente sobre la hierba, mis lágrimas caían rociando mi rostro como diamantes brillantes que al chocar con la hierba creaban un extraño reflejo. Ese no era mi mundo. Estaba asustado, muy asustado. Sólo en la inmensidad de la noche, desnudo en cuerpo y alma. Grité desgarrado hasta que efectivamente me dí cuenta que me habían dejado sólo.

Trás varias horas intentando andar con mis dos pies sobre el suelo logré mantener el equilibrio y caminar, aunque de vez en cuando tuviera que abrir los brazos cual equilibrista para mantener la verticalidad. La noche parecía eterna, pues yo siempre había vivido en la oscuridad, por eso empezaba a sentir curiosidad por como sería la luaz del día. Estaba inmiscuído en un mar de sensaciones tan nuevas como fascinantes para mi.

De pronto a lo lejos divisé una casa. Parecía muy antigua y se erigía en medio del campo cual último vestigio de civilización en medio de la naturaleza más pura. La llamada silenciosa de la humanidad me hizo ir hacia allí. A pocos metros de la vieja puerta de madera me detuve. Respiré hondo y golpeando levemente con los nudillos de mi mano llamé.

[CONTINUARÁ...]

La literatura toda es contemporánea para el lector que sabe leer. (aforismo)