La verdad es que cada vez que te vas te echo mucho, muchísimo de menos. Con el tiempo, el que salgas por la puerta antes de que me levante y que solo pueda verte a la hora de comer y por la noche, se convierte en rutina y se sobrelleva. Pero cuando tienes que irte y pienso que no vas a estar aqui aunque sea esos pequeños ratos cada día me embarga una tristeza incontrolable.

Como siempre el tiempo lo convierte en rutina, pero es en estos momentos, cuando te vas, es cuando pienso lo importante que es tenerte a mi lado, lo que valoro tu presencia y el miedo de perderla alguna vez. Si derramo alguna lágrima y se me hace un nudo en la garganta no es por cualquier cosa. Cuando me siente solo ante el televisor y no estés no podré evitar los primeros días sentir que no estas.

Pero sobre todo creo que lo que más presiona mi inconsciente y quizás exagerada melancolía en estos momentos, es el saber que te vas por nosotros. Eso me trae a la cabeza los continuos pequeños y grandes esfuerzos cotidianos que haces por nosotros y no evito pensar que haría, qué haríamos sin ti. Parece tan normal tu presencia y todo lo que haces que parece que no lo valoramos, pero deberías saber que eres una de las partes más importantes de mi vida.

Y esa es otra: El no decirlo es otra cosa que me carcome por dentro, por eso he deidido escribirlo. Por timidez, por no encontrar el momento, por no resultar "normal" nunca te lo he dicho y me será muy difícil decírtelo, solo espero y creo que sabes lo importante que es para mi y para todos.

Gracias, papá.

Nada más peligroso que resolver los problemas transitorios con soluciones permanentes. (aforismo)