Nunca es fácil sentirse solo. Ni siquiera intentar aceptarlo y darlo como un hecho inexorable y científico al que no buscar mayor explicación: "Estoy solo. Es un hecho. Afróntalo. Es posible que estés solo el resto de tu vida. Intenta convivir con ello" suelen ser pensamientos habituales que rondan mi cabeza y supongo que la de muchos en algún momento de su vida. ¿Quién no se ha sentido solo alguna vez? Es la típica situación de estar rodeado de gente y decir "realmente estoy solo, todos pasan de largo con sus problemas y sus vidas, felices o infelices".

La vida no es una caja de bombones que decía el bueno de Forrest Gump, es más bien una carrera de obstáculos, de pronto te sientes como el Correcaminos perseguido por el insistente Coyote, pero en la realidad es el Coyote el que suele salirse con la suya, el que explota la dinamita marca ACME en tus narices cada día. No era el mejor ejemplo.

Eso si, nunca compararía la vida con una caja de bombones, la vida siempre es más amarga. Parece que custodiemos nuestro corazón y nuestra cabeza a capa y espada ante los avatares, idas y venidas que nos otorga el nacimiento de cada nuevo día. Suena bastante pesimista, pero creo que es una realidad contrastada que no puede haber mucho tiempo en la vida sin encontrarte con una dificultad que trastoque, en mayor o menor medida tus planes, cuando no te encuentras con un "cataclismo" que eclosiona toda tu vida.

Es básicamente lo que me pasa a mi ahora mismo, como se desprende de mis palabras no muy optimistas sobre el mundo en general, creo que el que se altere nuestras vidas nos vuelve a todos un poco más agarrotados, cerrados. En mi caso el problema es puntual y psicológico: El mundo me ha pillado los dedos y me ha formado un episodio de ansiedad que se forma gracias al estrés de una vida diaria, algo que está tan a la órden del día que casi me hace parecer normal.

Cierto que no me siento atrapado por la ansiedad e incluso soy positivo a la hora de pensar que en unos meses estaré perfectamente recuperado para retomar los problemas diarios y el pulso al día a día, pero tambien es verdad que te hace pensar en todo. Bueno, se podría decir que precisamente mi problema es pensar en todo, pensar demasiado y darle vueltas a las cosas sin necesidad, a veces es una ventaja y te hace estar prevenido, muchas otras es una constante auto-martirización que te puede llevar a cosas como la ansiedad (si piensas crees ver cosas donde no las hay, creas hipocondria y finalmente terminas creyendo que te pasará algo malo cuando la realidad es muy distinta). No es que estés loco, simplemente te ha tocado el lado oscuro de la vida.

Porque volviendo a lo que decía antes, la vida es como una balanza: a un lado el color blanco feliz y al otro el color negro pesimista. Hacemos malabares por mantener la balanza nivelada ante los bombardeos vitales, incluso nos colamos de vez en cuando en la felicidad (lo intentamos constantemente, pocas veces lo conseguimos) pero es inevitable que en algún momento llegue una mala racha.

Es paradójico que me conozcais gracias a algo malo aunque llevadero, que me pasa, porque muy probablemente con la vida equilibrada a la que solemos llamar "vida normal" no tendría tiempo ni ganas de plantearme el escribir algo sobre mí, mis pensamientos y mi yo más interno. Espero que sea una interesante afición, a veces uno necesita soltar sus problemas, aunque sea al aire y por escrito como en este caso. Ya es un paso.

Desde luego si me paro a pensar mis pensamientos internos dan para escribir una treintena de blogs al día, pero me conformo con uno, porque aparte tampoco tengo tantas ganas de escribir (aunque no lo parezca). Compartir los problemas hace que estos lo parezcan menos.

Hasta la próxima.

Las derrotas nunca son definitivas cuando se aceptan de buen humor. (aforismo)